Ahora te toca a vos

Se suponía que la cosa sería más sencilla, más madura, que después de tanta tragedia padecida habíamos aprendido para no volver a cometer viejos y nefastos errores. Pero no, no fue así, la imbecilidad se manifestó en su máxima (creemos, tal vez haya niveles más altos que no alcanzamos a avizorar…) expresión, haciendo que lo peor de la derecha criminal se hiciese con el poder en Nuestra Patria.

Decimos Nuestra Patria porque pretendemos ser “inclusivos”, pero muchas veces nos gana el bajón y suponemos que nada tenés que ver con nosotros, los que siempre hemos bregado, luchado, trabajado por ese sueño grande que soñaron los auténticos héroes legados en la historia.

Y no se trata de que insistamos permanentemente en señalar aquello que nos ha perjudicado porque el masoquismo nos acorrale, nada de eso, se trata más bien de volver a intentar eso que nos parece podrá hacerte cambiar un poco, no pretendemos mucho, al menos un poco tantos vicios, por llamarlos de alguna manera, que envilecen tu alma y nublan tu consciencia.

Con lo que sigue, desde el título, recurrimos otra vez a esa necesaria y urgente mirada que tenemos que hacer juntos para que descubramos, nos ponemos de tu lado, aquello que nos está conduciendo a lo peor de nuestra historia. Nosotros ya lo conocemos, lo enfrentamos muchas veces, dejamos muertos y sangre en las calles; no pido que dejes tanto, pero si creemos que ahora te toca a vos…

Entre la desesperanza y la ausencia de heroísmos, se nos van discurriendo las jornadas plagadas de actitudes hipócritas y hasta nefastas. El 10 de diciembre del 2015 fue el inicio de la actual era de decadencia, con una aceleración y un abismo como nunca padecimos. Y no nos alcanza el asombro ni la parodia para no caer en desazón. Paralelamente están quienes no aceptan el error de haber sido cómplices de tanta tristeza y dolor. Nada parece tener algo, un mínimo de sentido, al menos para el desprevenido o el engañado.

Quienes leemos la realidad que nos asola sabemos que nada de lo que ocurre ha sido producto de la casualidad. Siempre es cosa del mercado, esa cosa aparentemente intangible, indescifrable, omnisciente, sin patria, sin bandera, sin ningún tipo de dios más que su especulada constancia por acaparar y destruir, acumular y hacer sucumbir. Y no son nuevas estas sensaciones, no son nuevos los temores, ni los peligros. Ya desde hace tiempo, no pocos avizoramos lo que habría de suceder y hemos alertado sobre ello. Pero ante la formidable maquinaria de manipulación y alienación, sumada al importante porcentaje de las sociedades que hacen un ejercicio diario de mirar hacia otro lado, como más lejos, o más cerca dentro de un termo, su ombligo, ninguna de todas las alertas fue suficiente para transformar la inacción.

El golpe institucional contra Manuel Zelaya en Honduras fue según muchos análisis un globo de ensayo. Allí analizaron las factibilidades de no recurrir en forma dramática a las fuerzas armadas para dar un golpe militar. No ocurrió formalmente, pero persecuciones, secuestros y asesinatos de militantes y dirigentes sociales y campesinos fueron recrudeciendo. Desde ese ensayo en adelante se fueron sucediendo en el Continente diferentes formas de golpes contra gobiernos elegidos democráticamente.

Ahora bien, uno de los detalles que ha llamado la atención en algunas de las naciones donde se ha padecido alguna forma de golpe, ha sido el accionar de un aparato o corporación judicial que, muy lejos de ver la cosa institucional en su total envergadura y su legitimidad, han amparado, justificado y actuado en dirección contraria al Derecho. Ejemplos como lo ocurrido en Paraguay con Lugo, en Brasil con Dilma y Lula, más las persecuciones permanentes contra Cristina y muchos de sus ex funcionarios en Argentina, los intentos desestabilizadores en Venezuela y Nicaragua, muestran cómo se van utilizando diferentes modos o estrategias para desestabilizar y recuperar la senda neoliberal, neoconservadora, neofascista.

Afirma Leonardo Boff que: “…La justicia es el derecho mínimo que tributamos al otro de que pueda continuar existiendo y recibiendo lo que le toca como persona. Las instituciones especialmente deben ser justas y equitativas para evitar los privilegios y las exclusiones sociales que tantas víctimas producen (…)

De ahí se explica el odio y las discriminaciones que desgarran a la sociedad, venidos no del pueblo sino de las élites adineradas, que siempre viven del privilegio y no aceptan que los pobres puedan subir un peldaño en la escala social. Actualmente vivimos bajo un régimen de excepción en el que tanto la Constitución como las leyes son pisoteadas mediante el Lawfare (la interpretación distorsionada de la ley que el juez practica para perjudicar al acusado) …” (1)

Argentina, luego de haber experimentado por más de una década algo muy cercano a la estabilidad, tanto en lo social como en lo político y económico, ha retrocedido varias décadas al darle nuevamente la posibilidad a la infamia para que asumiera el poder.
Sin ponernos a considerar en este momento el tema “fraude” que presumiblemente se pudo haber cometido tanto en las elecciones del 2015 como en las de 2017, a nivel nacional y provincial, es sumamente incomprensible aceptar que se haya optado por una descomunal “dictocracia” genocida que nos conduce de manera suicida a épocas que creímos superadas.

Creímos superadas, por ejemplo, las épocas del endeudamiento por generaciones; una variante actual de la vieja esclavitud. Argentina retrocede y repite viejos esquemas con los que se impone la destrucción de todo vestigio de independencia y autodeterminación.
Actuamos –y hablamos- casi siempre suponiendo que los procesos políticos/sociales siguen un rumbo ascendente. La noción de progreso y su hegemonía global datan de una época en que la ciencia y con ella la humanidad se pensaban a sí mismas avanzando hacia una suerte de mundo nuevo signado por el bienestar. Pronto estallaron dos guerras mundiales que obstruyeron esa ilusión.

Sin embargo, parece que el paradigma sigue teniendo influencia en nuestro modo de pensar la realidad, sin considerar lo que la historia plasma: que los procesos son algo así como espirales y que pueden percibirse algunos de esos momentos como retrocesos o estancamiento. Algunos incluso hablan de que la historia se repite cíclicamente.

Aquí es que nos alerta Álvaro García Linera: “Cuando tú hablas de ciclo, significa que todo tiene un inicio, una estabilización y un fin. Es algo natural como la ley de la gravedad. Hagas lo que hagas, protestes o te movilices, así será de aquí a 50 años, cuando venga otro ciclo. Esta es una mirada que le arrebata el protagonismo al ser humano, que olvida el papel de la subjetividad colectiva en la construcción de los hechos sociales. Es falsa. Es la misma lógica que el fin de la historia de Fukuyama”

Nos propone la mirada de los hechos socio políticos como flujo, como oleadas. En sus palabras: La gente se articula, se unifica, crea sentido común, tiene ideas fuerza, se convierte en ser universal, es decir, ser que pelea por todos. Logra derechos, acuerdos, Estado, política. Pero luego pasa a la vida cotidiana. No puede estar en asamblea todos los días. Tienes que ir a ver qué va a pasar con tu hijo, con el crédito de la casa. Viene el reflujo. (2) De este modo, lo que vivimos como un retroceso ya no es producto de la fatalidad, sino que depende de la capacidad de organización de la sociedad.

El pueblo ha de organizarse y retomar el impulso que lo lleve a contextos de bienestar y de ampliación de derechos. Es lo que vos hagas en tu lugar de trabajo, en tu barrio, en los espacios que frecuentes lo que va a hacer la diferencia, lo que puede contribuir a esa organización. Pero, agregamos nosotros, ha de ser pronto. Antes de que la generación que creció en condiciones favorables naturalice la pobreza y el sufrimiento que trae consigo el neoliberalismo.

Que pasemos a la acción.

Que así sea.

NORBERTO GANCI –DIRECTOR / GABRIELA FERNÁNDEZ -COPRODUCCIÓN
El Club de la Pluma
http://elclubdelapluma.wordpress.com

Notas, Referencias y Material Consultado
1 http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=895
2 https://www.telesurtv.net/bloggers/Entrevista-con-Alvaro-Garcia-Linera-Las-transformaciones-se-dan-por-oleadas-20160828-0003.html

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