Matemática política: 2×1 = indignación

Por Guillermo Ernesto Pogliaga |

Invitado por la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, el Vicepresidente de Bolivia Álvaro García Lineras disertó sobre el avance de la derecha en Latinoamérica. Para dar algo de esperanza, citó a Carl Marx quien dijo en 1848: “La revolución se mueve por oleadas. Una y otra que avanzará más allá de la primera y la tercera más allá de la segunda”. “Estamos solo en el fin de la primera y habrá sí o sí una segunda que mejorará y llegará más allá” completó Lineras.

El día 24 de marzo de este año miles de personas se volcaron a las calles, hicieron un enorme acto impidiendo que esa fecha dejara de ser feriado. Como si hubiera desbordado, un mar de gente llenó las calles, avenidas, plazas y parques. Una primera oleada o tal vez la segunda más grande. Como nunca en la historia casi todos los días se produjo una marcha multitudinaria, una y otra oleada.

Oleajes de gente indignada ante los constantes ataques del gobierno “nacional”. Y repentinamente, cuando parecía que el mar se había calmado, se produjo un maremoto. Como cuando Francia hacía pruebas nucleares en La Polinesia y dejaba una grieta en el fondo del mar, aquí una bomba política arrojada al pueblo abrió el suelo y la oleada comenzó a crecer. Desde un oscuro rincón del poder se probó a ver si se puede dejar salir asesinos a la calle. Algo así recibió un histórico título, el 2×1.  Pero el mar comenzó a agitarse, otra vez sin haberlo buscado.

Como decía Lineras, la oleada comenzó a crecer. Y nadie se quedó quieto. Pero esa nueva  la iría más allá y a diferencia de las anteriores esta tuvo una espuma blanca, enorme, formada por pañuelos dignos. Las calles se desbordaron, el pedido antiguo que reverdece de verdad y justicia. La ola crece, se levanta, empuja y va a buscar su lugar natural, la Plaza de Mayo.

La marea llega, la ola se levanta y en una madre única se multiplica, se ilumina. Cuando la ola logra la mayor altura gracias al empuje de casi toda la ciudadanía, desde un escenario, un espigón, la voz de Las Madres y Las Abuelas que nunca se rinden: “a ver los pañuelos”. Es ahí cuando se forma la espuma blanca en lo alto. Es en ese momento cuando la ola, con la espuma en la cresta, cae más allá. Va más allá, llega a cubrir todo: incautos, indiferentes, inmutables, presentes y ausentes. Tal vez sea una de las pocas oportunidades en que una teoría filosófica-política se hace tangible, tan nítida, tan real.

Entonces cuidado, que nadie se confunda. Lo más seguro es que la próxima ola irá más allá de donde estuvo la última vez. Solo tiene que volver a elevarse para llegar.  Simplemente nunca será igual, siempre será esperanzadamente mejor, mayor.

 

Anuncios

Opiniones:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s