Las niñas y la fetocracia

Los dichos del precandidato oficialista Esteban Bullrich sobre el aborto generaron una rápida respuesta en las redes y en los medios. El argumento no es nuevo, y la Iglesia Católica lo ha repetido hasta el hartazgo: si el aborto es un derecho de la mujer, el feto puede ser de sexo femenino y por lo tanto tener derechos. Jaque mate, o así lo declaran. El ministro además usó la expresión brutal “adentro” para referirse al cuerpo de las mujeres como un contenedor.

Además de banal y malintencionado, el planteo es desmedidamente ingenuo respecto de la violación de los derechos humanos de niñas y adolescentes en nuestro país.

Según la Sociedad Argentina de Pediatría, cada año en la Argentina cerca de 3000 niñas de entre 9 y 14 años de edad son sometidas a abuso sexual y embarazadas. El 80% de los padres las superan en edad por lo menos diez años y, una cuarta parte, son al menos veinte años mayores que ellas. La enorme mayoría de los abusadores quedan impunes, mientras que a la mayoría de las niñas se les niega el aborto, no punible según la ley.

Datos de la Alianza Argentina para la Salud de la Madre, Recién Nacido y el Niño (ASUMEN) muestran que en 2011, 107 niñas entre 10 y 14 años tuvieron hijxs por segunda vez y 20, por tercera vez. Ante esto, la Sociedad Argentina de Pediatría señala:

El embarazo en niñas debe ser llamado por su nombre: un delito, una violación, una de tantas formas de violencia que debemos erradicar.

¿Qué futuro les espera a esas niñas y niños nacidos de una niña y su violador, quien por lo general también es dueño de su vida? ¿Por qué discutimos niñas y abortos sin hablar de las arraigadas costumbres de hombres de todas las clases sociales de abusar y violar con impunidad?

Los macho-CEOs del gobierno saben que la libertad de las mujeres es peligrosa, porque necesitan nuestro silencio. Ningún varón que se precie escapa al miedo de que un día el silencio y la impunidad se le terminen. Y estos vienen envalentonados por su festín neoliberal, donde las niñitas pobres no le importan a nadie pero se venera a los fetos de sus violadores, que a su vez serán las nuevas niñas violadas.

El aborto legal, seguro y gratuito es un derecho fundamental de las mujeres. En el contexto de violencia sexual en que vivimos, muchas veces es apenas una mitigación del daño tras la violación de múltiples derechos. La fetocracia absurda, reaccionaria y misógina se pone en evidencia cuando se sabe o se cree impune y por eso Bullrich conjura el #NiUnaMenos, porque cree poder neutralizarlo.

La consigna #NiUnaMenos ayudó a concientizar y abrió camino a muchas mujeres para entender la relevancia de las luchas feministas. Este año comenzó la primera cátedra sobre el aborto como problema de salud en una universidad nacional.

La historia avanza inexorablemente, y  gracias al propio Bullrich el tema del aborto vuelve a estar en la agenda. Lo que pase ahora depende, una vez más, de todas nosotras.

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