El “Milagro” del movimiento popular

Alejandro “Coco” Garfagnini, referente fundamental del movimiento popular en la Argentina y coordinador nacional de La Túpac, cuenta de sus comienzos en la política, de su trabajo en Jujuy y su relación con Milagro.

| Por Omar Sposaro |

Militante peronista desde los 16 años, “después con la llegada del innombrable” se incorporó en la Túpac y se fue del peronismo. Militó un tiempo en el Frente Grande, “en esas patrullas perdidas que contenían a algunos sectores militando y resistiendo”.

En 2004 ingresó al programa Promotores territoriales para el cambio social en el Ministerio de Desarrollo Social. Militó en la provincia de Buenos Aires y en Capital, en la CTA, conoció a Milagro Sala. “Tenía una muy buena relación con ella, a pesar de que, Jujuy era un lugar lejano para mí”, confiesa. Por su trabajo en el programa de promotores lo nombraron a cargo de coordinar las cinco provincias del NOA. “Era un programa que estaba muy bueno, lo coordinaba Liti Montero, una compañera de Santa Cruz muy conocida de Néstor”.

A través de este programa las organizaciones sociales y populares tenían que construir en el territorio una red de políticas sociales, un diagnostico territorial rápido y eficiente. Para esa red se definió una estructura de organizaciones, dirigentes sociales, sindicales, de los territorios con más capacidad organizativa. Milagro y la Túpac, fueron parte de esa red.

Gracias a su desempeño, tuvo la posibilidad de viajar a Jujuy y estrechó una relación con Milagro y sin darse cuenta comenzó a militar en la Túpac. Primero resolvió algunos problemas de gestión. Coco iba y venía por cuestiones del Ministerio y empezó a tener ese rol. “íbamos en colectivo 20 horas para entregar un papel o para hablar con un tipo”, cuenta. “Me apasionó de Milagro la coherencia brutal y la dinámica de la organización y empecé a militar muy decididamente. Milagro para mí es una persona tremendamente coherente”.

Cuando Coco habla de Milagro hay algo en su mirada que cambia, se siente iluminado. “Pocos líderes políticos pueden sostener en el tiempo esta coherencia de decir: lo que yo pienso es lo que hago, son pocas las personas con esas características y creo que Milagro es una persona que realmente lo que piensa lo hace, no tiene ningún tipo de problema y es brutalmente coherente”.

La Túpac Amaru nació en los ’90, en el proceso de implementación del modelo neoliberal. Un tremendo ajuste dejó a millones de desocupados en la calle y surgieron entonces cientos de movimientos sociales. En ese momento en Jujuy había un movimiento de resistencia muy fuerte: el Frente Gremial de Estatales donde estaba el Perro Santillán, Fernando Acosta, la Corriente Clasista Combativa, peronistas, los gremios, y Milagro Sala. Por distintas situaciones y diferencias internas en ese frente, Fernando Acosta y Milagro junto a otros conformaron la CTA en Jujuy.

La lucha contra el neoliberalismo, el trabajo y la militancia forjó la relación de Coco con Milagro. “Además de la cuestión política, somos muy amigos, como hermanos, vivimos muchas cosas juntos” dice, y así define a la Túpac: “Es una organización muy vivencial, donde la cuestión de los afectos funciona como una gran familia, de bancarnos unos a otros, de construcciones más colectivas”. La organización, se conformó a través de un cuerpo de delegados. “Una vez por semana sesionan, discuten, se pelean, votan, resuelven y van para adelante. Ese es un poco el esquema”, explica.

Desde 2004 en adelante la Cooperativa fue un instrumento que utilizó el gobierno de Néstor y de Cristina para generar empleo a los sectores, que en ese momento estaban desocupados, a través del Programa de Emergencia Habitacional que se creó en ese año y que permitió construir 150 mil viviendas. La Túpac Amaru tuvo un nivel de incidencia importante. No fueron los únicos, hubo otras organizaciones, en total fueron 66 mil cooperativistas que estuvieron afectados a este programa de construcción de viviendas cooperativas. “Las viviendas eran más baratas, de mejor calidad y se hacían más rápido”, asegura Coco.

En Jujuy se construyeron, ocho mil viviendas, 23 polideportivos, centros de salud, escuelas primarias, secundarias, terciarios, centros de discapacidad, piletas de natación. Lo único que financió el estado nacional, con el programa de emergencia habitacional, fueron las viviendas. Todo el resto lo hizo la Túpac, con recursos de ahorro de la obra pública en la construcción de viviendas. “Son dividendos de la ganancia que generalmente se fugan al exterior”, aclara y para no dejar dudas finaliza con una declaración de principios: “Somos una organización que nos consideramos parte de una cuestión más grande, más amplia, más importante que es el movimiento popular en Argentina y nosotros creemos que ese movimiento popular esta conducido por Cristina Fernández de Kirchner”.

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